Los ciclos de la vida
Los ciclos de la vida
La misión de la nostalgia es reasignar interés a las cosas que carecen de él
Metido en uno de esos atolladeros de agosto de los que quieres salir haciendo lo que sea, pero no tienes nada que hacer porque estás en un lugar casi fantasma, propuse a mi tía y uno de mis primos forzar la puerta de la vieja casa de mis abuelos, en Vilardevós, a ver qué encontrábamos. No fue necesario romper nada: resultó que mi tía tenía llave. La casa permanecía cerrada y abandonada desde la muerte de mi abuela, hace casi veinte años, así que nos impactaron la suciedad y el olor al empujar la puerta. Cuando el cuerpo se acostumbró –el cuerpo se acostumbra al asco quejándose y exagerando–, empezamos la búsqueda del tesoro que sabíamos que no había. Pero que lo supiésemos no nos detuvo. El paso del tiempo desde que no habíamos vuelto por aquella vivienda podía haber fabricado objetos de valor de la nada. La misión de la nostalgia es reasignar interés a las cosas que carecen de él. De hecho, apenas entré en el salón y vi las antiguas gafas de mi abuelo sobre la repisa de la chimenea, de un carey tirando a amarillo, me lancé a por ellas. Llevaban allí, sin usar, como recuerdo, desde septiembre de........
