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La IA: delegación absoluta

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La IA: delegación absoluta

Lo que subyace como marco cultural, como trasfondo ideológico de la IA, es el sueño del individualismo que puede hacerlo todo por sí mismo al tiempo que no hace nada propio

El papa León XIV en su visita a Santa Cruz de Tenerife saludando a sus fieles. / Andrés Gutiérrez

Los parágrafos centrales de Magnifica Humanitas se hallan en el capítulo tercero. Los anteriores recordaron la doctrina social de la iglesia. Estos, que van desde el 93 al 127, aplican esa doctrina como criterio de juicio sobre la IA. El sentido más profundo de estos parágrafos, que citan Romano Guardini -la iglesia tiene su propia tradición filosófica- nos recuerda que una cosa es el progreso moral y otra cosa el progreso técnico. Esto es una vieja evidencia, pero la iglesia, que no está loca por ir a la moda, parte de estos viejos enunciados como destilados de la historia.

La tesis se dice de muchas maneras. Una de ellas es que el espíritu de la técnica no es técnico. Este no es el viejo argumento de que la técnica es un instrumento y dependerá de su uso. Esto no es viejo, sino pueril. Lo que dice la encíclica es que el espíritu de esta técnica es la dominación del ser humano. Se trata de que esta técnica lleva en su seno la voluntad de dominar el ser humano. No es una técnica para un uso ambivalente. Es que en sus tripas, en su diseño, en su estructura, en su criterio todo está dispuesto para el dominio del ser humano. No es un instrumento de usos plurales. Tiene un único uso: dominar.

Cuando el papa pide desarmar la IA, exige que la IA no sea un arma de dominación. Pues la tesis es que la IA está diseñada con “una idea de persona y de sociedad” que queda inscrita en “los datos y en los........

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