El teatrillo de la farsa
El teatrillo de la farsa
Las industrias tecnológicas han formado un fondo de trescientos millones de dólares para promover candidatos en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Por supuesto, la condición para recibir dinero es no atacar la libertad absoluta de la Inteligencia Artificial
Archivo - Imagen de recurso de inteligencia artificial (IA). / INDRA - Archivo
Mientras sesudos intelectuales debaten sobre la inteligencia artificial, perdemos de vista lo que sabemos, sus efectos devastadores. El primero, la necesidad de liberalizar todas las opiniones, por disparatadas y descerebradas que sean. Todo psiquismo tiene su campo de afirmación en ellas y, como sabemos que hay una afinidad entre compulsión y algoritmo, al final todo adquiere la forma de un psiquismo obsesivo, carente de la capacidad de autocontrol. Este efecto es letal para la discreción humana, la contención y el sano escepticismo.
En esa atmósfera, carente de lo que durante milenios el ser humano generó como circunspección, se hace imposible cualquier sentido de autoridad, porque se abandona la idea de imponerse alguna norma sobre sí mismo. Hay licencia para todo. Ahora apreciamos el sentido material del “todo está permitido”. Y así, por ejemplo, lo que debería ser la cima de la sobriedad psíquica, el tipo humano del juez, se lanza a comparar la situación del presente español con el reinado de Fernando VII. Esta exageración es propia de un psiquismo fuera de control.
No tanto porque ignore lo que fue aquel reinado, que inundó de sangre España y llenó las cárceles de presos torturados por los esbirros de Calomarde y sus agentes de las covachuelas, sino porque ignora que ignora. Esta arrogancia psíquica es el producto de la atmósfera espiritual de nuestro tiempo. Las redes han entregado un poder........
