Saber irme
Opinión | El lápiz de la luna
Elizabeth López Caballero
Saber irme / Jordi Otix
Llevo once años asistiendo puntualmente a mi cita de los miércoles con este medio y con ustedes. Ha habido épocas en las que los temas se me enredaban en las yemas de los dedos y me veía tecleando ávidamente sobre esto o aquello y otras en las que esos mismos temas estaban en barbecho, pero, al final, la vida, la muerte, lo humano o lo divino se abría paso y el artículo llegaba puntual al café del desayuno de los miércoles.
Quizá crean que hoy es uno de esos días en los que no sé de qué escribir y por eso estoy dando todo este rodeo. Puede ser, en cambio, una vez más, la vida, la muerte, lo humano o lo divino se ha hecho presente para que comparta con ustedes esta reflexión.
A lo largo de mi vida he tenido serias dificultades para irme de algunas personas y de algunos lugares. Cuando hablo de personas no me refiero solo a parejas, sino a amistades, compañeros de trabajo e, incluso, familia. En cuanto a los lugares aludo a trabajos o proyectos.
No es que yo no fuera capaz de darme cuenta de cuándo sobraba en algo o en alguien, tengo una antena para detectar cuándo estorbo, era más bien una lealtad infantil.
Nunca había puesto en duda muchas de las cosas que aprendí en mi infancia. El saber estar, el hablar bajo, el no llamar la atención y el serle........
