El próximo verano
Opinión | El cuerpo en guerra
Escribo estas líneas al límite de su fecha de entrega. Estoy vacía: sin palabras. No sé qué escribir, más allá de mis deseos mortuorios que ya conocéis. Temo tremendamente que llegue el lunes y, con él, el tedio del verano, que se acabe la Feria del Libro de Madrid que me ha mantenido risueña de puesto en puesto comprando una cantidad ingente y desproporcionada de libros porque es lo único que me ha hecho sentir «algo» desde que salí del hospital el pasado agosto. Me espera una gran NADA que me aterra. Que se agolpe todo el sufrimiento en los pulmones y cueste dormir, comer, pensar, respirar... de nuevo. De nuevo hundirme y hacerme daño.
La vida suele ser un continuo, una línea recta. De ahí las novelas-río. Pero ¿qué pasa cuando este flujo se ve interrumpido por un suceso traumático y/o por la amnesia?
No recuerdo mi último verano. Quiero decir: el verano pasado no existió y los anteriores no los recuerdo. He tratado de hacer memoria y ni siquiera recuerdo mi último verano casada. Sólo los veranos........
