Cobardía disfrazada de causa
Los demenciales atentados perpetrados en los últimos días en el suroccidente colombiano son el síntoma de algo más que terrorismo. Cuando se detonan explosivos que terminan afectando campesinos, familias y niños, no estamos simplemente frente a grupos terroristas al margen de la ley; estamos frente a cobardes. El terrorismo rompe los límites, pero la cobardía los ignora por completo.
El impacto trasciende todas las dimensiones. Se pierden vidas humanas, se fracturan hogares, se paralizan regiones enteras y se erosiona la confianza colectiva. Se deteriora la inversión, se frena el emprendimiento, se encarece el costo de hacer empresa, se debilita la institucionalidad, se normaliza la ilegalidad como camino viable y, lo más grave, se empieza a formar una nueva generación que crece........
