Nuevos Leviatanes
“Feliz el pueblo cuya historia es aburrida”, decía Montesquieu. Ciertamente no cabe invocar esa idea en el caso del devenir de Colombia, que ha sido casi siempre una odisea, pero en realidad en estos tiempos de novísimas convulsiones e incertidumbres, no cabría invocarla respecto de ningún país, en un mundo sin leyes sometido a nueva versión hobbesiana del poder con sus respectivos Leviatanes.
Como recordaba Sartori en esa concepción, también cercana para algunos a la de Orwell, el mundo del hombre es infinitamente manipulable y el Leviatán -el gran definidor- es su manipulador exclusivo y total, capaz de redefinir el significado de las palabras y de las cosas, entre ellas, del derecho.
En el centro de las discusiones sobre los últimos acontecimientos........
