La vicepresidencia desde la Constituyente
Vale la pena recordar que la decisión de la Constituyente de 1991 de devolverle vida a la figura de la vicepresidencia de la República, desaparecida desde 1910, respondió principalmente al deseo de imprimir un sentido democrático a la fórmula, dándole mayor legitimidad a la cabeza posible del poder ejecutivo, además de garantizar la continuidad institucional.
Desde esta óptica, la escogencia de la fórmula vicepresidencial trasciende, hoy en día, lo meramente formal: los electores se dignan analizar con lupa tanto la trayectoria como el peso simbólico de quienes acompañan al candidato presidencial, conscientes de que su presencia puede inclinar la balanza y fortalecer el cambio político que se expone al país.
Sin embargo, una buena vicepresidencia se relaciona directamente con la confianza y el espacio depositados en quien ostente el cargo. Cuando la vicepresidencia asume una función clara dentro del proyecto presidencial y puede materializar acciones........
