El “matador” de las mujeres
Cuando un hombre ataca públicamente a una mujer por su físico no se trata de una anécdota individual. Desde la perspectiva de Martha Nussbaum, estas agresiones constituyen una forma específica de deshumanización moral, una reducción deliberada de la persona a objeto que cumple funciones sociales y políticas precisas.
Nussbaum ha sostenido que la cosificación no es simplemente una mirada sexualizada, sino un conjunto de prácticas que niegan la plena agencia moral del otro. Atacar el cuerpo de una mujer, en lo público, implica desplazarla del terreno del argumento, la razón o la acción política para encerrarla en un plano puramente corporal. El mensaje implícito es claro: su valor no reside en lo que dice o hace, sino en cómo se ajusta a un estándar físico impuesto. Así, el ataque al físico opera como una estrategia de silenciamiento que es incompatible con una ética democrática, porque presupone que no todas las personas merecen el mismo respeto como agentes racionales.
El fenómeno revela síntomas sociales profundos. En primer lugar, expresa una........© El Nuevo Siglo Bogotá
