El árbol en su pentagrama
Desde sus maderas -cual fieles sus instrumentos-, violines, guitarras, marimbas, fagotes, clarinetes, pianos, oboes, violonchelos, sus melodías ahora nos dan. Pero antes de ellos, los árboles, como callados juglares, en la lenta floración de sus maderas construyendo iban; y pacientes en su intimidad guardando iban lo que después sería música; música despertada mediante la actuación de aquellos instrumentos. En su silencio interior, los árboles, sapientes en esa vocación, acumulaban con paciencia los posibles sonidos, las posibles notas, los elementos esenciales de ese gran arte.
Si la madera “habla cuando se la toca”, no es muy aventurado afirmar que la música no es creada originalmente por el compositor, sino que es descubierta por él en la materia. Y........
