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Espejo retrovisor a la esclavitud

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La Asamblea General de las Naciones Unidas ha declarado que la trata de gente negra que ensombreció al mundo con el comportamiento de las potencias colonialistas europeas del siglo XVI al XIX, y que significó el traslado forzado de cerca de 15 millones de seres humanos de su lugar de origen en el África a lo que entonces se llamaron las “indias occidentales de América” y a los territorios que hoy componen los Estados Unidos, constituyó el “crimen más grave contra la humanidad” que se ha cometido.

Algunos se preguntarán: ¿Para qué una resolución de la ONU a estas alturas cuando la trata de esclavos tuvo lugar hace ya varios siglos, y cuando oficialmente fue suprimida desde mediados del siglo XIX, siendo Cuba y Brasil Los últimos países en proscribir este trato inhumano para con las gentes de raza negra?

En primer lugar, porque la ONU tiene el deber no solo de manifestarse y actuar con relación a los conflictos entre países que ocurran inmediatamente, como es el caso de la guerra que se desarrolla en Irán, sino también porque tiene un deber moral de alumbrar con sus resoluciones los episodios reprochables de las relaciones entre las naciones. Y la trata negrera fue quizás el episodio más sórdido del mundo contemporáneo.

Y también para alertar que aún hoy, y de manera más encubierta que entonces, sigue habiendo en el mundo contemporáneo formas de esclavitud que deben ser denunciadas y desterradas también como se resolvió hacer con la trata negrera desde mediados del siglo XIX.

La resolución de la ONU habla también que aún quedan rezagos del colonialismo que todavía están esperando una compensación de los países esclavistas a los pueblos que sufrieron los efectos nocivos de la lacra esclavista.

El caso más estudiado es el de Haití. Cuando Francia finalmente declaró la prohibición de la esclavitud les impuso a los haitianos una compensación monetaria de tal magnitud, en favor de los amos franceses de las plantaciones azucareras y tabacaleras de Haití, que este país no ha logrado superar el peso de estas indemnizaciones. Y permanece sumido en la pobreza y en el subdesarrollo.

El asunto ha sido estudiado en profundidad por académicos destacados como Piketty, quienes han concluido que las raíces del terrible atraso de Haití hunden sus raíces en las descomunales indemnizaciones que Francia le impuso a la economía haitiana en provecho de los propietarios franceses de plantaciones que tuvieron que liberar a los esclavos a mediados del siglo XIX.

El proceso de liberación de esclavos en Colombia comienza, primero en el Estado de Antioquia inmediatamente después de la guerra de independencia, continúa en la constituyente de Cúcuta de 1823, y concluye en el gobierno de José Hilario López. Fuimos pioneros en esta reivindicación de humanidad. Y las constituciones colombianas desde mediados del siglo XIX para acá, hasta llegar al artículo 53 de la carta del 91, han refrendado la prohibición de cualquier forma de esclavitud en el suelo colombiano.

Lo que es triste constatar es que la resolución de las Naciones Unidas a la que nos estamos refiriendo fue votada por una abrumadora mayoría con solo tres votos negativos: Estados Unidos, Israel y Argentina.

 ¿Le dice algo a usted el nombre de estos tres países que votaron negativamente?


© El Nuevo Siglo Bogotá