La revolución agraria de Iván Cepeda
En sus inicios, este conflicto se enmascaró como una guerra entre liberales y conservadores, aunque, en realidad, fue y sigue siendo una guerra de despojo.
Además de miles de muertos y millones de desplazados, tal violencia ha puesto en manos del 10 % de los propietarios el 82 % de la tierra productiva y llevado al país a un índice de Gini de 0.87 en este sector, cifra considerablemente superior a los promedios de Europa (0.52) y África (0.69).
Es necesario advertir que algunos gobiernos han impulsado tímidas reformas agrarias. Sin embargo, algunas fueron revertidas "legalmente", como ocurrió con el Pacto de Chicoral en 1972, y otras a sangre, motosierra y fuego, como sucedió bajo Álvaro Uribe. Ni siquiera los Acuerdos de La Habana sirvieron como un inicio sólido de respuesta a este problema. Solo el gobierno de Petro puso en marcha un principio de solución, cuyo alcance habría sido mayor de no haber renunciado, equivocadamente, a la figura constitucional de la expropiación con indemnización.
Iván Cepeda se ha comprometido a desarrollar una Revolución Agraria, con la cual busca profundizar lo alcanzado bajo Petro. Para ello, ha propuesto un conjunto de transformaciones de las cuales resalto las siguientes
1) Protección integral del campesinado: de su vida, dignidad y trabajo; de su derecho al agua potable, a energía, vías terciarias y a participar plenamente en la actividad política.
2) Redistribución de tierras fértiles y restitución de tierras despojadas; créditos y seguros subsidiados; recuperación de activos productivos, tecnologías, vías terciarias y centros de acopio.
3) Aceleración de la implementación de la jurisdicción agraria para atender con justicia los aspectos relacionados con conflictos de tierras; recuperación del camino desandado con la apertura económica y fortalecimiento del Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural y de las zonas de reserva campesina.
Todas estas propuestas buscan ejecutarse, en la medida de lo posible, mediante un gran diálogo nacional en el que participen los gremios de la producción agropecuaria, incluidos los grandes terratenientes y ganaderos.
Como dice Cepeda, la paz solo germinará cuando el campesinado pueda vivir con dignidad, justicia y en paz. Esta es una verdad a la que todos estamos en el deber de aportar algo. La oportunidad se servirá el próximo 31 de mayo.
Como dice Cepeda, la paz solo germinará cuando el campesinado pueda vivir con dignidad y justicia. Esta es una verdad con la que todos tenemos el deber de contribuir. Este próximo 31 de mayo, todos tendremos una gran oportunidad para nuestro aporte.
