La seguridad que nos merecemos
Ningún niño debería morir a manos del crimen organizado. Ninguno debería ser reclutado por él. Esa convicción exige más prevención, más comunidad y más poder para los territorios. La seguridad se construye también con presencia en los barrios que el Estado abandonó.
El asesinato de un niño durante una encerrona en San Bernardo no es solo una tragedia familiar. Es, también, señal brutal de hasta dónde ha llegado la violencia criminal en Chile. A esa familia le debemos solidaridad sin condiciones. L o que ocurrió no es un hecho aislado ni una simple falla del sistema.
En la región de Valparaíso, lamentablemente, lo sabemos de cerca. El asesinato de dos jóvenes acribilladas en el cerro Rodelillo no deja margen para la indiferencia y nos recuerda que esta violencia ya no tiene fronteras geográficas ni respeta la vida.
Habla de organizaciones que han normalizado el terror como instrumento de control territorial, las que reclutan con creciente frecuencia a niños, niñas y adolescentes para........
