Destreza diplomática
Carlos entregó el mensaje que le encargó su Gobierno. No fue a celebrar una amistad histórica, sino a intentar rescatarla. El hecho de que se haya recurrido al monarca –y no al jefe de Gobierno– revela una estrategia clara: compensar con simbolismo lo que hoy falta en términos de poder material.
A fines de 1918, camino a Versalles para asistir a las negociaciones de paz, el presidente Woodrow Wilson hizo un pequeño desvío, deteniéndose en Londres para reunirse con el rey Jorge V. Fue el primer encuentro en la historia entre un rey británico y un presidente de la excolonia. Los dos líderes tenían personalidades distintas y venían de mundos muy diferentes. Hubo discursos amables y expresiones de aprecio mutuo, pero en lo personal no hubo química. Uno tenía formación militar, el otro era un académico algo pedante. Jorge V estaba agradecido por el papel que había jugado Estados Unidos en la reciente guerra mundial, pero no hubo ninguna “relación especial”.
Para eso habría que esperar hasta 1946, cuando Winston Churchill quiso describir los intereses compartidos entre ambos países. Fue la Segunda Guerra Mundial, con las necesidades militares y económicas del Reino Unido y la disposición, primero tentativa y posteriormente entusiasta, de EE.UU. de apoyar a los Aliados, la que solidificó lo que luego se llamaría la “relación especial”. Posteriormente, se transformaría en uno de los pilares del orden........
