La cárcel, lugar de humanización
La cárcel no puede ser un lugar deshumanizante. Tendría que ser exactamente lo contrario: un lugar donde las personas progresen en humanidad. Y la sociedad, cuando esas personas salen, debiera hacerse cargo de ayudarles a cumplir sus mejores deseos.
Como sacerdote visito periódicamente la cárcel de mujeres de San Joaquín. Para Semana Santa voy a confesar. No revelaré ningún secreto de confesión. Pero sí creo que tengo algo importante que contar.
Las mujeres que se confiesan han entrado, en general, en un proceso de cambio en su manera de ver sus propias vidas. Podría hablar de conversión, aunque no en todos los casos: muchas han ido a dar a la cárcel simplemente por miseria. Pero en otros casos –y no son pocos– he visto mujeres que no quieren volver a tener la vida que tuvieron antes. Quieren ser un aporte para la sociedad, tener un trabajo digno, recuperar a sus hijos, reconstruir su familia. Las veo y se les ilumina la cara de solo pensar en un cambio total.
Creo que la función primordial de la........
