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La nueva droga no se consume: se descarga, se apuesta y se comparte

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23.07.2026

Las apuestas deportivas constituyen hoy uno de los fenómenos más visibles de esta transformación. Nunca antes apostar había sido tan fácil, tan inmediato y tan socialmente aceptado.

Durante décadas, cuando hablábamos de adicciones pensábamos casi exclusivamente en alcohol y otras drogas.

Hoy esa comprensión resulta insuficiente. La evidencia científica ha demostrado que la adicción no depende únicamente de una sustancia, sino también de la relación que una persona establece con determinadas conductas capaces de activar los mismos circuitos cerebrales de recompensa, impulsividad y aprendizaje.

Las apuestas deportivas, el juego online, las redes sociales, los videojuegos o las compras compulsivas comparten mecanismos neurobiológicos similares a los observados en las dependencias químicas.

La dopamina, más que el neurotransmisor del placer, es el neurotransmisor de la anticipación y del aprendizaje de la recompensa. Como han descrito numerosos estudios en neurociencias, lo que mantiene la conducta no es necesariamente el premio obtenido, sino la expectativa de conseguirlo. El reforzamiento variable, principio ampliamente descrito por B. F. Skinner hace más de medio siglo, explica por qué resulta tan difícil abandonar conductas donde la recompensa aparece de forma impredecible. Es precisamente el mecanismo sobre el cual se construyen las plataformas de apuestas deportivas contemporáneas.

Sin embargo, reducir este fenómeno a la neurobiología sería un error equivalente al que durante años limitó nuestra comprensión de las adicciones.

George Engel propuso en 1977 el modelo biopsicosocial precisamente para superar las explicaciones reduccionistas de la enfermedad. La salud y la........

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