A propósito de Calama: responsabilidades que exceden a la escuela y sus docentes
Los pórticos, la revisión de mochilas y las multas, parecen burdas señales que reconocen la ausencia del Estado, evidenciando que se está llegando –una vez más– mal y tarde solo a los bordes visibles de la violencia estructural.
No puedo sino suscribir las palabras de Claudia Matus, cuando releva que la sociedad entera descansa sobre la escuela para que la educación funcione, y en esa decisión desplaza veladamente la responsabilidad por la generación de condiciones para educar hacia las y los docentes. Se les responsabiliza no solo de lograr que todos y todas aprendan, como es legítimamente esperable. Se les responsabiliza también de dar las alertas cuando hay riesgos de salud física, mental, vulneraciones de derechos y de mediar con las familias.
Hasta aquí, se trata de ámbitos de competencia de la escuela y los docentes. Lo cuestionable es que se les endose también la responsabilidad de sostener a un sistema completo, que falla consistentemente al ser incapaz de proveer las condiciones estructurales para la educación.
Es así como las alertas se estrellan con que no hay horas médicas ni........
