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Incivilidades ABC1

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02.07.2026

El Registro Único de Vándalos es una nueva agenda ideológica disfrazada de agenda ética. Solo tiene sentido si uno asume que la convivencia se juega en blanco y negro: vándalos de un lado, ciudadanos decentes del otro.

En 1995 la filósofa Adela Cortina necesitó inventar una palabra porque las que había no le servían: aporofobia.

No es rechazo al extranjero —eso es xenofobia— ni al color de piel —eso es racismo—. Es el rechazo al pobre, simplemente porque no tiene nada que ofrecer a cambio.

A nadie le incomoda el inmigrante que llega a comprar departamentos en Vitacura. El problema empieza cuando llega con las manos vacías.

El Registro único de vándalos que anunció Kast en su Cuenta Pública es casi un caso de estudio de esta actitud. Sanciona el rayado de un paradero, la evasión del Metro, el copete en la calle. No menciona la colusión de las farmacias, las boletas ideológicamente falsas ni al jefe que humilla a un subalterno.

Las penas —pérdida de la gratuidad, suspensión de la PGU— solo le duelen a quien necesita esos beneficios. A los controladores de Penta nadie les va a quitar la PGU: jamás la van a necesitar.

Ahí está el mecanismo aporofóbico en su versión más limpia:........

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