La historia que no nos contaron
Los sucesos oficiales de nuestros pueblos siempre se redactan con bronce y mármol, en mayúsculas estériles que huelen a laca de archivo y sermones de balcón. Nos han educado para reverenciar las fechas fundacionales, los rostros simétricos de los próceres y las guerras que la tinta nacional dispuso santificar. Sin embargo, debajo de esa costra solemne, vibra el verdadero pueblo: un organismo subterráneo labrado por historias que jamás nos contaron, cuyas voces renquean en madera vieja bajo el peso del silencio.
Las memorias institucionales padecen una ceguera selectiva. Omiten, con maliciosa........
