Legados preocupantes
Más del 58 % de los votantes manifestó en las urnas su deseo de un cambio de rumbo. Ese dato no es menor: expresa una evaluación crítica de la experiencia reciente. El país no se construye sobre expectativas, sino sobre resultados, y al revisar lo que deja el gobierno de Gabriel Boric, lo que aparece no es un legado transformador, sino una suma de debilidades que condicionan el punto de partida de la próxima etapa. Parte de ese balance se explica por un impulso refundacional que incluyó el respaldo a un proyecto constitucional de cambios estructurales de enorme magnitud, difíciles de financiar y capaces de alterar equilibrios básicos del funcionamiento institucional y económico del país.
Cuesta entender, además, las decisiones adoptadas en las últimas semanas de mandato. Nombramientos y concursos apresurados para dejar funcionarios designados, intentos de fijar posiciones antes del cambio de gobierno, un error de cálculo de miles de millones de dólares en las cuentas fiscales en un año de altos ingresos por el cobre, y la postulación de Michelle Bachelet a Naciones Unidas sin un trabajo diplomático sólido previo. Amarres, improvisaciones y señales de escasa responsabilidad institucional.
Primero, la conducción política. El gobierno mostró fisuras desde temprano: un gabinete inexperto, un Presidente sin suficiente capacidad de articulación, un proyecto que se frustró con el Rechazo constitucional sin contar con un plan alternativo, y una coalición que........
