Somos agentes de cambio; pero hagámoslo desde el respeto
En este mundo nada permanece, cada pequeño gesto cuenta, la cuestión es aprender a reprenderse en el cambio, escucharse y quererse para no lastimarse con la transformación; que ha de ser, desde luego, menos mundana y más mística. Por tanto, no es cuestión de beneficiarse, ni tampoco de dominar; sino de amarse para poder amar aquello que nos acompaña o vive en nosotros. En consecuencia, no pasemos de un extremo a otro, repensemos la situación; y, aún más, seamos responsables, tampoco permutemos la salud por la riqueza, ni la libertad por la influencia. Lo sustancial es mantener intactas nuestras propias raíces humanas, batallar en familia intercambiando sueños, tejer pensamientos en común y compartir deseos que nos embellezcan.
Resulta improcedente hablar de reformas sin hacer referencia a las formas, ni a los fondos, que nos motivan a realizarlas. Todo tiene que sustentarse en un sano quehacer y en un........
