Para ser libres; antes hay que ser justos
Indudablemente, nadie puede ser perfectamente autónomo hasta que sus análogos lo sean. Con razón, solemos afirmar que “mi libertad termina donde empieza la tuya”. Es, precisamente, el vínculo de la cercanía y del apoyo mutuo, lo que nos armoniza y embellece como seres pensantes. Con buen corazón nada se resiste y todo se reorienta hacia el horizonte de la verdad; desde luego un camino fatigoso, pero no imposible, que dura toda la vida. Los efectos últimos están ahí, en esos absurdos bloqueos navales, como el del estrecho de Ormuz, ocasionando un aluvión de inseguridades manifiestas que nos dejan sin palabras o esas embestidas a vehículos de los cascos azules, que lo único que pretenden es dar más seguridad y socorrer a ciudadanos empujados a........
