La tormenta de Aristóteles
El filósofo clasifica esta acción como una decisión necesaria para un bien mayor: la preservación de vidas humanas y del barco. La virtud reside en actuar conforme a la razón práctica, que evalúa las circunstancias específicas y toma decisiones dirigidas hacia el bien común, incluso si implican sacrificios personales.
La clave está en la moderación y la prudencia que guían al capitán a equilibrar entre el bien inmediato y el bien a largo plazo. Arrojar la carga no es un acto impulsivo ni desesperado; es el resultado de un juicio racional que prioriza la vida sobre la riqueza material. Nos enseña que la virtud ética es una práctica contextual, situada en la complejidad de la vida real, donde las decisiones deben tomarse bajo incertidumbre y presión.
Deseo invitarlos a ver a Colombia como el barco y que se encuentra a menudo en medio de tormentas políticas, económicas y sociales que ponen a prueba nuestra........
© El Informador
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