El Réquiem de una Estirpe
El dolor en mi familia no es una abstracción; tiene nombres y rostros que se apagan. Mi hermano Wilson es hoy un náufrago que se aferra con desesperación a una balsa de cristal. Lo veo luchar, pero sus dedos resbalan una y otra vez en el vidrio liso de la recaída. Lo más desgarrador es el crujido de su mundo desmoronándose: su esposa, el último pilar que lo sostenía, finalmente se marcha. Es la tragedia del bebedor social, ese veneno lento que nadie ve venir porque es legal y aceptado, hasta que la cadena aprieta el cuello y la carne queda marcada de por vida.
Luego está Alejandro, cuya caída ha sido un despeñadero sin fondo. Él ya no bebe para celebrar; bebe para no morir, y al hacerlo, se........
