El juego de la vida
Cada cuatro años hay un Mundial y, con el, una marca en la vida. Una especie de estación en el tiempo que me invita a pensar en lo distinta que era mi existencia hace uno, dos, tres o incluso cuatro mundiales atrás. Hoy, con el espejo retrovisor de la memoria, resulta inevitable preguntarme cuánto he cambiado y reconocer las transformaciones que hemos experimentado. Algunas fueron planeadas; otras, simplemente, producto del juego de la vida, que suele llevarnos a lugares que jamás imaginamos y, al mismo tiempo, alejarnos de aquellos que desde niños creíamos destinados a habitar.
Recientemente vi el juego de la vida, documental del cineasta colombiano Andrés Ruiz. La obra pone rostro humano a las cifras estadísticas a través de relatos de superación, sueños truncados y resistencia familiar en distintas regiones del país. Apoyada en la Encuesta........
