La Sororidad y los juicios en contra de los hombres
«Ningún vencido tiene justicia si lo ha de juzgar su vencedor»
(Francisco de Quevedo)
Acápite
La cita de Quevedo se inscribe en una larga tradición de pensamiento que cuestiona la capacidad de los vencedores para impartir justicia de manera imparcial. La «justicia del vencedor» y la expresión «¡Vae victis!» son manifestaciones de esta preocupación, que sigue siendo relevante en la actualidad.
¿Qué oportunidad de imparcialidad puede tener un hombre en un tribunal unipersonal de violencia de género, donde una mujer denuncia un supuesto o presunto delito, donde el Ministerio Público está representado por otra mujer que acusa que es la Fiscal y otra mujer en calidad de Jueza que es la que va a sentenciar? ¿Qué oportunidad de imparcialidad puede tener un hombre en un juicio donde quien denuncia, quien acusa y quien sentencia son tres mujeres contra un varón? ¿Qué efecto podría tener la sororidad en la justicia del juicio? ¿Podría la sororidad cambiar el rumbo de la justicia imparcial si son tres mujeres contra un hombre quien por el solo hecho de ser hombre ya es visto como culpable? ¿Permitirán la mujer fiscal y la mujer jueza desarrollar a la defensa la argumentación sin prevalerse de sus investiduras para disminuir la calidad de su intervención y alegatos en descargo del hombre imputado y privado de libertad? ¿O se habrán construido estructuras matriarcales, autoritarias, con hembrismo y desigualdades donde con la excusa de la violencia de género entonces la sororidad castiga y mutila la defensa del hombre? ¿Acaso podríamos encontrar........
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