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Crónicas de Facundo: Los escombros de la república

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19.07.2026

En los últimos años he insistido en dos ideas sobre Venezuela, cuya muy dolorosa experiencia me las confirma. Mis aproximaciones eran teóricas, sin que dejase de estimarlas como reales. No eran simples hipótesis. Una es la desmaterialización constitucional de la república. 

A raíz de la saga que inaugura Hugo Chávez Frías (véase nuestra Historia inconstitucional de Venezuela, 2012) aquélla se hizo hiperbólica a partir de 2013. El vicepresidente, Nicolás Maduro Moros, colombiano, impedido de ser candidato presidencial por ser el vicepresidente en ejercicio asumió la presidencia. Lo había ordenado Chávez Frías en su tránsito hacia la muerte. El Tribunal Supremo de Justicia confeccionó el vestido a la medida de lo acordado en La Habana. Los hermanos Castro y su añeja organización criminal transnacional del narcotráfico, asociada a la narcoguerrilla colombiana, se aseguraron, así, la transformación de nuestra república en un protectorado. 

Chávez le abrió las puertas a las FARC en agosto de 1999. Pactó con estas un «modus vivendi» y asoció a sus negocios criminales a la Fuerza Armada, columna histórica de la república. Ha sido la gran ausente en La Guaira, mientras la parca se engullía a decenas de miles de sus habitantes el pasado 24 de junio. La república construida en 1811, que se reafirma en 1830, que ve arrasado al 30% de su población durante las guerras fratricidas por la independencia, ha desaparecido. Deja a la soberanía hecha jirones.

Friedrich de Martens, el juez ruso que nos desgaja el costado oriental de nuestro territorio en 1899, quitándonos la Guayana Esequiba, sostenía que el abandono territorial por un Estado, la falta de ejercicio de sus poderes jurisdiccionales hacía lícita su ocupación por otros Estados (Traité de droit international, I, 1883). No por azar, tras la extracción de Maduro el pasado 3 de enero, en tierra que ha sido nuestra y permanece bajo control extranjero, sobreviene una paradoja. 

Dialogan por los escombros de la república, guiados por Estados Unidos, una ilegítima e inconstitucional Asamblea de facto, la que llaman de 2026, y aquella otra, la Asamblea de 2015, desaparecida en 2022 e inconstitucionalmente resurrecta. En paralelo, sobrevenido el doble terremoto, ilustres venezolanos dirigen sus miradas hacia Washington. Les allegan proclamas y panfletos como para que su benevolencia los atienda. Para que les permita constituir una junta de gobierno transicional sobre una república imaginaria, sin asiento propio.   

Unos y otros, por lo visto, omiten las lecciones del primer doble terremoto, el político, ocurrido en Venezuela el del 22 de octubre de 2023 – el de las primarias que sellaron el final de la república de partidos, deambulantes como franquicias desde 1999 – y el del 28 de julio de 2024, cuando el pueblo, corajudo, desamparado, tomó en sus manos las riendas de su propio destino y se dió un presidente electo. 

Pasado el doblete sísmico, indiferentes a lo humano, ni siquiera atienden a los signos providenciales. Un rescatista encontró bajo los escombros mientras lloraba al mostrárselo a la prensa, un libro que se habían dedicado con afecto dos amigas fallecidas en ese viejo municipio Vargas. Intitulado «El grito ignorado», novela de la periodista Ibéyise Pacheco, describe a personajes que se cebaban sobre la humanidad de un niño indefenso en la distante Guanare, que luego muere ante la indolencia de sus maestros y de las autoridades.

La vorágine del........

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