Elecciones sin linchamientos
La judicialización de la política electoral ya comenzó. Y eso es profundamente preocupante. La semana pasada, un condenado por la justicia en el caso DMG, David Murcia, presentó una absurda queja disciplinaria contra el candidato presidencial Abelardo De la Espriella. Lo curioso es que Murcia tuvo como abogado a De la Espriella en 2008 y este dejó de representarlo en diciembre del mismo año. Durante 16 años no manifestó reparo alguno. Ahora, con el respaldo de una precandidata presidencial, se impulsa esta queja temeraria. Lo paradójico es que De la Espriella lidera las encuestas para la Presidencia de la República.
Según el condenado Murcia, De la Espriella no le informó sobre supuestos intereses particulares, no lo asistió frente a las irregularidades de su captura y le cobró unos honorarios “exorbitantes” sin devolverle el dinero.
Debe recordarse que, en materia disciplinaria, la regla es sencilla: la acción prescribe en cinco años, conforme al artículo 33 de la Ley 1952 de........
