Washington es intervencionista y nosotros les damos los pretextos
Hace un par de meses publiqué en este espacio una columna donde advertía sobre la posibilidad real de que el gobierno de los Estados Unidos operara directamente contra los cárteles de la droga en territorio mexicano. Donald Trump necesitaba construir una narrativa de fuerza frente al crimen organizado vinculado con el tráfico de drogas y era evidente que México se convertiría en el eje central del discurso de seguridad estadounidense.
La polémica estalló recientemente por el caso Chihuahua. El gobierno estatal permitió la participación de agentes norteamericanos en operativos contra grupos criminales en la entidad. La revelación provocó un fuerte debate sobre los límites de la cooperación en materia de seguridad: mientras algunos aplauden estas acciones, otros ven una peligrosa cesión de la soberanía. El episodio confirmó que la intervención norteamericana es una realidad.
También señalé en aquella columna, la necesidad que tenía Donald Trump de realizar acciones contundentes para fortalecer su posición rumbo a las elecciones legislativas que se celebrarán en noviembre próximo. La política norteamericana atraviesa una etapa donde la percepción pública pesa más que los resultados de largo plazo. En ese contexto, mostrar mano........
