Responsabilidad eterna
La misma presidenta Claudia Sheinbaum puso la vara: “los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la nación es eterna”.
Si la mandataria insta a los servidores públicos a entender eso es porque ella, de seguro, lo comprende. Por lo mismo, sabe cuán importante es dar los pasos necesarios ante quienes, por intereses, ambiciones o miedos personales, lastiman la autoridad y la investidura presidencial, justo cuando el poderoso vecino del norte busca debilitarlas para imponer sus designios.
En los últimos quince días, la jefa del Ejecutivo ha recibido agravios de cuadros no opositores, sino supuestamente afines. Sin consultarla y ni siquiera prevenirla, un exdirigente, un gobernador y un senador morenistas emprendieron acciones, conscientes del probable daño que provocarían a la figura presidencial, así como del agravante que añadirían a la ya de por sí complicada –por no decir, peligrosa– relación México-Estados Unidos. Acciones temerarias en las cuales, por lo demás, expresaron de manera abierta o encubierta respeto por el expresidente López Obrador, pero no por ella.
Por eso, el tweet de la presidenta Sheinbaum del sábado pasado es significativo: califica de pasajero el cargo y de eterna la responsabilidad. Ella lo dice y a ella también aplica. Ahí radica la relevancia de actuar a fondo; de resolver los desafíos, no sólo de sortearlos; de ir hasta donde hay que llegar; de asumir una actitud proactiva, no........
