Guerra en Sinaloa
Sólo un falso pudor impide a los gobiernos federal y estatal reconocer y declarar que, desde hace casi año y medio, Sinaloa está en guerra. Un conflicto ante el cual y pese al esfuerzo de las Fuerzas Armadas, el Estado mexicano ha sido derrotado increíblemente por dos facciones del crimen, al tiempo de confrontarse entre ellas.
Duele escribirlo, pero la realidad es esa. El número de personas muertas y heridas, desaparecidas y desplazadas. El costo derivado no sólo de las pérdidas acumuladas, sino también de las actividades o inversiones económicas frenadas o espantadas. El armamento utilizado, así como las estrategias y tácticas desarrolladas. La alteración de la vida civil, social y política. La duración del conflicto… Todo ello permite decir sin ambages: Sinaloa, al menos su capital y otras plazas, está en guerra.
La población civil ha quedado atrapada en el fuego cruzado y por el desgobierno –dicho con suavidad– de Rubén Rocha Moya, quien seguramente tacha en el calendario los días, ansiando poder irse sin que nadie vaya detrás de él, aunque su negligencia y desprestigio lo persigan y condenen desde ahora.
El paisaje de Sinaloa corresponde al de una trinchera o una fosa y, aun cuando desde el oficialismo se arguya que ello deriva de la sustracción de un capo del crimen, concertada o no con Estados Unidos por los cómplices traidores, la realidad es ineludible: Sinaloa está en guerra y el Estado........
