Del enredo al nudo
Consecuentar el presunto y peligroso enredo de exgobernadores y gobernadores morenistas –y, quizá, de altos funcionarios y mandos– con el crimen organizado acabará por anudar, por atar al gobierno federal, borrando el sello propio que la mandataria pretendía estampar a su gestión.
Por múltiples motivos, esa lamentable decisión asumida por el gobierno posiblemente no repercuta mayor ni negativamente en el resultado electoral del año entrante que obtenga la llamada cuarta transformación. Sin embargo, confundir popularidad con gobernabilidad terminará por presentar su costo y factura, si no es que antes la presión estadounidense o la tensión en Morena provoca una explosión o implosión.
Pese a la concentración de poder en el Ejecutivo Federal, la postura presidencial adoptada no revela fortaleza, sino debilidad. Falta de fuerza, autoridad y liderazgo para llevar a juicio o, al menos, disciplinar a los cuadros morenistas que vulneran al gobierno federal, socavan a Morena y, en algunos casos, exponen la soberanía nacional. Mal humor no es sinónimo de carácter.
Y, en todo esto, asombra también el pasmo de los cuadros de Morena con convicciones –no con intereses– ante el desvío y el quebranto del proyecto impulsando. Al parecer, gobierno, partido y militancia convencida temen que proceder contra quienes los enredan y anudan provocaría división y confrontación al interior del cuatroteísmo, cuando que la unidad........
