menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Ya ni siquiera promesas de cambio

28 0
17.05.2026

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

La estrategia de los gobiernos colombianos logró convertir los movimientos campesinos en movimientos guerrilleros. Y ya no fue difícil que los movimientos guerrilleros se convirtieran en bandas criminales. El problema no es la mano blanda ni la mano dura, porque no es que los seres humanos sean malvados y necesiten un Estado implacable. El problema es que una sociedad que no tiene una economía legal en grande empuja a sus ciudadanos a la ilegalidad.

No hubo soluciones para los campesinos: surgieron las guerrillas. No hubo una industria en grande en las ciudades ni horizontes propicios al emprendimiento: apareció el narcotráfico. No hubo protección del Estado para los propietarios rurales y para los medianos productores: surgieron las autodefensas. No vino el Estado a combatirlas sino a reforzarlas: arreció el paramilitarismo.

No hubo empleo en grande en ciudades y campos; surgió y proliferó la delincuencia. No hubo alternativas para los jóvenes vulnerables que no tienen educación ni trabajo: se multiplicaron el microtráfico, el sicariato, la violencia como modo de vida.

¿Es tan difícil advertir en todo eso una escandalosa ausencia del Estado; una falla en todo lo que significa proteger a la población, darle empleo, educarla, brindarle ejemplo, crear soluciones, proteger la familia, garantizar el trabajo, enriquecer el tiempo libre?

¿Es tan difícil advertir que la labor de nuestros políticos ha sido crecientemente dañina y estéril? ¿Es tan difícil descubrir que........

© El Espectador