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Bayly’s en las rocas

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30.03.2026

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El diario español El Mundo ha revelado, en artículo firmado por su cronista Pío Canario, que mi hija mayor, Camelia, abogada de prestigio, se ha casado, ante cura católico, en templo religioso, en la ciudad del polvo y la niebla, donde ella no nació, y que yo le hice un desaire, pues me quedé en casa, cultivando la pereza, arrastrándome en pijama y pantuflas, y negándome, como todo un patán, a asistir al casamiento.

Al mismo tiempo, tres diarios peruanos muy leídos y de probada solvencia moral, La República, Perú21 y El Popular, han afirmado que mi segunda hija, Paulina, experta en asuntos de vanguardia tecnológica que yo no entiendo ni quiero entender, también se ha casado, ante sacerdote católico, aunque sin pisar templo religioso, en los jardines de la hermosa residencia de su abuelo, magnate hotelero, en la ciudad del polvo y la niebla, donde ella tampoco nació, y que yo le di un plantón, pues me quedé en casa, cual oso perezoso, negándome a asistir a esa boda que los reporteros describieron como “de ensueño”. “La ausencia de Jaime Bayly’s no pasó desapercibida”, ha revelado uno de esos periódicos.

Como no estoy bien de la cabeza, y no puedo confiar más en mi memoria, y hago cosas de las que luego no me acuerdo, estoy seguro de que los periódicos de Madrid y de Lima dicen siempre la verdad, cuando se trata de informar sobre mi vida, la errática existencia de un señor, el tal Bayly’s, que languidece, se marchita, se arruga y se encorva, la vida de un escritor cuya voz se apaga, la vida de un hablador al que de pronto se le enredan las palabras, cuando no las ideas. Puesto a confiar en los periódicos o en mi estragada memoria, ciertamente confío en el rigor de la prensa, y no en mi cabeza alunada. Por eso me he sentido fatal con mis hijas Camelia y Paulina, quienes, según esos diarios que gozan de indudable credibilidad, se han casado recientemente, de cara a la Divina Providencia, en unas ceremonias religiosas que yo he agraviado, o quizás........

© El Espectador