La triste campaña
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La campaña que ahora termina muestra un evidente retroceso en el proceso democrático en Colombia. Para no caer en la autoflagelación masoquista, creo que hay avances profundos y serios en nuestro sistema democrático.
La Constitución del 91 es un hito esencial. La conversión de la caridad en derechos, y el rediseño estratégico para ese fin, otorgándole al poder judicial un papel inédito, con la idea de que el marasmo del ejecutivo y el legislativo podía ser revertido por la acción de los jueces, es ya de por sí un hecho fundamental. El pluralismo, ahora atacado desde diversos flancos, es el mensaje espiritual y político definitorio de la Constitución. El libre desarrollo de la personalidad es la piedra de toque trascendental.
Al amparo de ella, hay que reconocerle a Gustavo Petro que logró crear un frente de izquierda que dejó atrás una política cerrada y endogámica. Sé que hay quienes consideran que esto es un maleficio, pero, por el contrario, genera un panorama de discusión profunda sobre los asuntos públicos, abre posibilidades a una verdadera alternancia y aleja la presencia de una guerrilla ideológica.
En 2016, con la firma del Acuerdo con las antiguas FARC murió lo que se conocía como “lucha armada”, es decir, la existencia de un conflicto armado interno de carácter político. Lamentablemente vino después una diáspora de agentes criminales que, además, combaten entre sí, pero esto es harina de otro costal.
Ya más en el terreno práctico,........
