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Cuando denunciar también es un castigo

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El 3 de agosto de 2023, una menor de edad con una pasión genuina por su deporte entrenaba en el Parque Recreodeportivo El Salitre. Su entrenador, un profesor reconocido, se había ganado la confianza de estudiantes y familias. Al terminar la práctica, le pidió que lo acompañara a recoger unos implementos en su almacén, frente al parque. Ella confió y fue. Adentro, la llevó a la parte de atrás y abusó de ella.

Un amigo de la joven alertó a la policía, que detuvo al entrenador y lo llevó a la URI. Tras horas de pruebas en medicina legal y de repetir una y otra vez el relato de lo ocurrido —revivir el trauma frente a desconocidos—, el…

Un amigo de la joven alertó a la policía, que detuvo al entrenador y lo llevó a la URI. Tras horas de pruebas en medicina legal y de repetir una y otra vez el relato de lo ocurrido —revivir el trauma frente a desconocidos—, el hombre quedó en libertad: no había flagrancia.

Lo que siguió fue, si cabe, aún más inhumano. La justicia tardó más de un año........

© El Espectador