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Cómo preparar la economía mundial para el futuro

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27.04.2026

Hay una realidad incómoda que es cada vez más difícil de ignorar. Como afirma el premio nobel Michael Spence, la economía mundial se encuentra en un período de "shocks más frecuentes y violentos". En vez de perturbaciones aisladas y transitorias, enfrentamos un cambio estructural en dirección a una volatilidad inquietante, fragmentación creciente y una dispersión más amplia de resultados entre los distintos países, empresas y hogares. El viejo mundo ya no existe, y en el nuevo casi todos corren riesgo de salir perdiendo. La pregunta es cuánto y qué se puede hacer al respecto.

Un ejemplo de esta nueva realidad es la guerra en Irán (que se ha extendido a todo Medio Oriente). A pesar de los crecientes daños que provoca en los niveles local, regional y mundial, no ha sido fácil encontrar un modo de ponerle fin en forma duradera. El resultado es que los daños económicos cambian y se profundizan, y los primeros efectos sobre los precios de la energía y los tipos de interés alimentan inflación generalizada y aumentan el riesgo de menor crecimiento e inestabilidad financiera.

No es un fenómeno nuevo. También ha sido difícil poner fin a la guerra en Ucrania; y hemos visto la misma dinámica manifestarse en ámbitos económicos y financieros más acotados, desde la instrumentalización agresiva de aranceles y restricciones a la inversión hasta la fragmentación de las cadenas de suministro. Es tentador tratar cada uno de estos casos como episodios independientes (y es lo que hacen muchos funcionarios e inversores). Pero es un error.

Más que una serie de hechos aislados, la inestabilidad actual es el resultado previsible de la pérdida de tres narrativas antes dominantes, para las que no ha aparecido un sustituto unificador. La primera es la globalización. La idea de que la profundización de........

© El Economista