Las tragedias no avisan
Las imágenes que llegan desde Venezuela son difíciles de mirar. Edificios convertidos en montañas de concreto, calles cubiertas de polvo, familias enteras esperando noticias de quienes permanecen bajo los escombros y rescatistas que, desafiando el cansancio, continúan buscando señales de vida. Basta observar unos cuántos minutos para comprender que ninguna fotografía alcanza a transmitir la dimensión del sufrimiento de, no solo venezolanos, sino de latinos y el mundo entero.
Las tragedias naturales tienen una particularidad que las distingue de cualquier otra crisis. Llegan sin previo aviso y, en cuestión de segundos alteran la vida de miles de personas. Lo que durante años representó un hogar puede desaparecer en un instante; lo que parecía permanente revela de pronto una fragilidad que casi siempre olvidamos.
Durante mucho tiempo Venezuela ha ocupado los titulares de medios de comunicación en el mundo, dados los motivos políticos. Las diferencias ideológicas, la migración, las sanciones económicas, las elecciones o las tensiones diplomáticas han dominado la conversación internacional. Sin embargo, un terremoto tiene la capacidad de cambiar la perspectiva de todos.
La tragedia no comenzó con el terremoto. Millones de venezolanos ya enfrentaban enormes dificultades para acceder a servicios de salud, medicamentos, alimentos y oportunidades antes de que la........
