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Conservar la esperanza

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15.04.2026

Ciudad de México.- Susiflor, joven soltera, les comunicó a sus padres que estaba enferma de gustos pasados. Esa expresión, "enferma de gustos pasados", se usaba otrora en mi natal Coahuila para aludir al embarazo. Explicó: "Me dejé llevar por el deseo de la carne". Le preguntó, ceñudo, su papá: "¿No decías que eres vegetariana?". "Tiene usted las meninges inflamadas" -le informó el médico a doña Ignavia. "No, doctor -opuso ella-. Así se me ven cuando me siento". La clienta del Lic. Ántropo le dijo emocionada: "¿Cómo podré pagarle, licenciado, lo que hizo por mí?". "Señora mía -respondió calmosamente el abogado-. Desde que los fenicios inventaron el dinero hay una respuesta para esa pregunta". (Cierto antiguo dicho cuya afirmación no comparto declaraba en manera lapidaria: "Del cura, el abogado y el doctor, mientras más lejos mejor"). Comentó la viuda de don Ultimiano: "Extraño mucho a mi marido. Gustosamente daría la mitad de su seguro de vida por que volviera a mí". El relato de las cosas que suceden en las noches de bodas llenaría más volúmenes que los de "La comedia humana" escrita por Balzac. Relataré en seguida una de esas incidencias. Al........

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