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¿Acaso seré yo el traidor?

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29.03.2026

Ciudad de México.- El padre Antisamio odiaba a los americanos. No los podía ver ni en pintura. Les tenía ojeriza; guardaba para ellos un rencor insano; los vilipendiaba siempre, y no perdía ocasión para denostarlos duramente. En todos sus sermones los ponía como lazo de cochino, como cuera tamaulipeca, como jaula de perico, como trepadero de mapache, como no digan dueñas, como Dios puso al perico. Decía en sus prédicas que los yanquis nos arrebataron la mitad de nuestro territorio, que siempre han intervenido en los asuntos de este país, que tratan muy mal a los migrantes. No dejaba nunca de hablar mal de "los gringos", como decía él. En cada misa, con cualquier pretexto, tronaba contra ellos y decía horribles pestes en su contra. Había un problema, sin embargo: entre sus feligreses se contaban muchos estadounidenses. Llegó un punto en que los sermones antiamericanos del agresivo cura les resultaron ya intolerables, y un buen día formaron una comisión. Acompañados por un representante del consulado fueron a hablar con el obispo de la diócesis, y le presentaron su queja. Le dijeron que había un sacerdote enemigo del pueblo........

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