¿Dígame?
El teléfono fijo de casa suena todos los días entre las seis y las ocho de la tarde. Resulta extraño porque sólo lo conservamos como ... una reliquia decorativa. No conocen el número familiares, amigos ni repartidores, pero aún así, cada tarde, el viejo aparato de baquelita rompe el silencio con un timbrazo dramático, estridente y anacrónico.
Las veces que descuelgo no hay nadie al otro lado. Ni un........
