Algunas Copas de más
Nos falta un paso para completar una hazaña: que en el álbum de oro de los campeones de Copa con la Real figure Sadiq, y ... encima después de caer eliminado por el Athletic en la misma edición. El nigeriano metió un penalti al Reus como txuri-urdin -contaría como contribución innegable al título-, fichó por el Valencia y con ellos cayó en cuartos para que el Athletic fuera nuestro rival en semifinales -otra contribución para facilitar el camino copero de la Real-. ¡Por la mañana café, por la tarde marcar, me llevaste a Sevilla, don Sadiq Umar!
A la Real las copas se le suben a la cabeza, siempre ha hecho cosas raras en esta competición. La primera la ganó como equipo ciclista, ahí es nada. Ya saben: en 1909 el San Sebastián Foot-Ball Club no cumplía el año de antigüedad requerido para participar en la Copa de España, así que apañaron una fusión con el Club Ciclista de San Sebastián, se presentaron con el rocambolesco nombre de Ciclista Foot-Ball Club y ganaron. Iñaki Rodríguez y David González, promotores de la web ciclistafc.com, encontraron una foto de los carnavales donostiarras de 1909 en la que unos chavales vestidos de arlequines pedalean sobre bicis engalanadas con arcos florales. Mariano Lacort y Txomin Arrillaga, dos de nuestros primeros campeones de Copa, portan un escudo con las letras CFC, el monograma de aquel equipo txapeldun que pronto pasó a llamarse Real Sociedad de Fútbol.
Como agradecimiento a los txirrindularis que habían prestado su nombre, en 1913 el Ayuntamiento derribó el velódromo de Atotxa para construir el estadio de fútbol. Y monsieur Comet, fundador del club ciclista, lanzó su famosa maldición: '¡La Real Sociedad jamás será campeona!'. Pues bien: la Real jugó tres finales en los siguientes 78 años y las perdió todas, siempre contra el Barcelona. También perdió contra el Barcelona una cuarta en 1988, cuando era clarísima favorita y sufrió otro embrujo: jugaron ocho contra catorce, o así lo insinuó Toshack, porque tres de sus mejores jugadores habían fichado por el rival para el año siguiente y no se lo habían dicho. De todas maneras, el galés ya había dado con la fórmula para romper el hechizo de los bellos durmientes: en 1986, después de caer en el campo de un Oviedo de Segunda, despertó a sus futbolistas a las cuatro de la madrugada y los llevó directos de Asturias a Zubieta a entrenar. Desde entonces la Real pasó tres años sin perder una eliminatoria, por el camino ganó la Copa del 87, y aprendimos una lección de fútbol: a los jugadores no les gusta madrugar.
El espíritu de Comet sopló con fuerza durante otro cuarto de siglo en el que la Real alcanzó cumbres gloriosas en el noble arte de caer ante equipos de Segunda B. Entre otras delicatessen como las debacles contra Numancia, Zamora, Logroñés, Hospitalet y Beasain, me quedo con la de 2017. La Real ganó en Lleida 0-1. En Anoeta se fue 2-0 al descanso. Los catalanes no eran capaces de meter el balón ni por el Arco del Triunfo -llevaban cinco partidos sin marcar en Segunda B-, así que ya estaba hecho. Pero yo temblé pensando en cierta profecía. Horas antes del partido, Rivas, portero del Lleida, tuiteó un fragmento del libro 'Mi abuela y diez más' en el que yo evocaba viejos partidos tristes y gélidos contra equipos modestos, «por ejemplo el Lleida, ganando 1-3 en Anoeta». Me van a perdonar la autocita, pero es que es tremendo: el portero del Lleida escribió «qué buen día para revivir estas fantasías de Izagirre». Le contesté que me alegraría por ellos -una cortesía facilona, porque era impensable que remontaran- y, obviamente, en la segunda parte marcaron tres goles y nos eliminaron. El tercero dejó una escena memorable: la de Juanmi preguntando '¿pasan ellos?'.
La Real ha ganado la Copa con un equipo ciclista, la ha ganado en la única final sin público y ha ganado las que siempre gana: contra el Atlético de Madrid, con los chicos en 1987 y con las chicas en 2019. Para esta de 2026, Comet me ha hablado en sueños -a mí, ciclista txuri-urdin- para que proponga una apuesta que parece razonable: si la Real gana, él ya nos deja en paz definitivamente; si pierde, derribamos el estadio para construir en su lugar el nuevo velódromo de Anoeta .
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La Real Sociedad en la Copa
