No todo avance es un progreso
El actual modelo economicista no mide adecuadamente el progreso humano / Agencias
Vivimos en una época fascinada por la idea del avance, cada innovación tecnológica, cada descubrimiento científico y cada transformación social suelen presentarse como pasos inevitables hacia un futuro mejor. Hemos llegado a identificar casi de manera automática lo nuevo con lo superior, como si el simple hecho de avanzar en el tiempo garantizara también un avance en la calidad de nuestra existencia. Sin embargo, la historia invita a contemplar esta convicción con mucha más prudencia. No todo aquello que avanza nos acerca necesariamente a una vida mejor; en ocasiones, simplemente nos aleja de aquello que hacía valiosa nuestra condición humana.
El progreso auténtico no consiste únicamente en ampliar nuestras capacidades, sino en utilizarlas con sabiduría. Podemos construir máquinas más potentes, comunicarnos de forma instantánea con cualquier lugar del planeta o prolongar la esperanza de vida durante décadas, todo ello constituye un avance extraordinario desde el punto de vista técnico. La verdadera cuestión, no obstante, es otra: ¿nos hemos convertido por ello en personas más sensatas, más libres o más felices? La respuesta no resulta tan evidente como a menudo nos gustaría creer.
Existe una diferencia........
