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Nuestra frontera

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09.05.2026

Invernaderos para el cultivo de tomates y otras hortalizas en Marruecos. / Fepex

Una referencia incluida en un informe del Congreso de Estados Unidos –no una resolución formal, pero sí un documento político relevante– sobre la conveniencia de que España y Marruecos dialoguen acerca del «estatus futuro» de Ceuta y Melilla, ha sido despachada con ligereza por el Gobierno de España. Como si se tratara sólo de una excentricidad más del patrón de Washington, una frase impertinente, pero irrelevante.

Pero conviene no engañarse: en diplomacia, las palabras nunca son inocentes. Y mucho menos cuando aparecen en documentos oficiales de un país que sigue marcando la temperatura geopolítica global. Que un comité del Congreso estadounidense describa Ceuta y Melilla como ciudades «bajo administración española» situadas «en territorio marroquí» no es un lapsus. Es más bien una señal. Y en política internacional, las señales suelen anticipar movimientos.

El contexto en el que se produce esta señal no es tranquilizador. Estados Unidos lleva años reforzando su alianza estratégica con Marruecos, especialmente desde el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental durante la Administración Trump. Rabat ha sabido jugar sus cartas con inteligencia: estabilidad........

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