Ese patán en bolas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante su intervención en la cumbre de la OTAN / Europa Press/Contacto/Marek Ladzinski
Los cuentos infantiles nunca envejecen. Uno recuerda El traje nuevo del emperador, de Andersen, que no hablaba de un monarca desnudo, sino de una corte incapaz de reconocer públicamente la verdad. El emperador desfilaba convencido de vestir el traje más hermoso jamás confeccionado, mientras ministros, cortesanos y súbditos fingían admirar una tela inexistente por miedo a parecer estúpidos o desleales, hasta que un niño rompió el hechizo con la frase que todos pensaban y nadie se atrevía a pronunciar: «Pero si va desnudo».
Creo que algo parecido empieza a ocurrirle a Trump: no es que vaya desnudo, es que se pasea por la política internacional envolviéndolo todo en una sucesión de disparates absurdos que el resto del mundo ha decidido tratar como si fueran ideas o comportamientos razonables. La anomalía no reside en lo que dice el presidente USA. La anomalía consiste en que casi nadie parece dispuesto a responderle como se merece, diciéndole que no todas las opiniones fueran respetables. Y no todas lo son.
Esta misma semana volvió Trump a cargar contra España. Somos un........
