Don Ramón y la informalidad del trabajo
Hay escenas que uno recuerda de memoria: el señor Barriga tocando la puerta para cobrar la renta y Don Ramón escondiéndose para no abrir. Días después aparecía vendiendo churros, luego trabajaba como carpintero, intentaba ganarse la vida como zapatero y, cuando surgía otra oportunidad, volvía a empezar en un oficio distinto, siempre buscando la forma de llevar algo de dinero a casa. Durante años esta rutina me parecía graciosa, porque correspondía al retrato perfecto de alguien incapaz de conservar un empleo; lo curioso es que, al volver a ver la serie siendo adulto, la historia deja de ser tan graciosa.
Poco a poco, terminé descubriendo un personaje completamente distinto al que recordaba, y es que entendí que Don Ramón nunca dejaba de trabajar; lo que nunca conseguía era un empleo estable. Vivía aceptando las oportunidades que aparecían, cambiando de oficio una y otra vez porque la necesidad no le permitía esperar algo mejor. Fue entonces cuando comprendí que, detrás de un personaje que causó........
