Pedro Sánchez y el misterio de las caras de Bélmez
Las caras de Bélmez comenzaron a aparecerse en 1971 sobre el cemento de una cocina de Jaén. María Gómez Cámara descubrió la primera, alarmó a la familia y provocó una reforma doméstica de urgencia. Picaron el suelo, vertieron hormigón fresco y esperaron que la albañilería conjurara al más allá. La cara regresó. Después afloraron otras, con esa obstinación que poseen los fantasmas y las humedades. Acudieron al lugar parapsicólogos, periodistas, notarios, turistas y embaucadores. España discutió durante años si los rostros procedían de una teleplastia, de una reacción química o de la brocha clandestina de algún habitante de la casa.
Los cimientos de la Moncloa empiezan a resentirse de parecidas incertidumbres. Cambian el cemento, convocan un comité federal, anuncian una regeneración y aparece otra cara. Primero, Koldo. Después, Ábalos. Más tarde, Santos Cerdán. Leire Díez emergió con apariencia de ectoplasma socialista. Juanma Serrano amenaza ahora con incorporarse al mural. Y Pedro Sánchez asegura desconocer el origen de las apariciones, aunque todas se manifiestan en las dependencias de su poder y parecen animadas por el propósito de........
