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El efecto "No a la guerra" de Sánchez, en su sitio

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22.04.2026

Últimamente, no paro de ver moscardones alrededor de la tele y de los transistores. Son aficionados a lo electoral, pero pontifican con una gravedad admirable. Aletean ahora sobre las tremendas virtudes del efecto "No a la guerra" que revive a Sánchez. Puede que haya llegado el momento de que hablemos un poquito en serio.

La España de 2003 vivió el proceso de mayor movilización ciudadana en la historia de nuestra democracia. Pero no fue sólo por Irak, sino el resultado de un proceso acumulativo que comenzó años antes en las universidades, se prolongó con la última huelga general exitosa y se redobló tras el desastre del Prestige. Por lo tanto, actuó como algo más que un movimiento antibelicista, funcionó como catalizador del plebiscito social sobre la forma de gobernar de José María Aznar, dentro de un país sin grandes señales de malestar.

No está de más recordar que, en términos demoscópicos no se produjo nada comparable a un "vuelco electoral". El Partido Popular habría ganado las elecciones en 2004 si no se hubiese producido el terrible atentado que movilizó a grandes capas de abstencionistas.

Sin embargo, aquellas movilizaciones sí contribuyeron decisivamente a perfilar la imagen de José Luis Rodríguez Zapatero, dejaron la silueta de un líder más cercano, más sereno, más moderno y menos autoritario que Aznar.

Hago este pequeño esbozo porque la mítica quedó fijada, pero han pasado dos décadas y son........

© El Confidencial