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¿Hay que reinventar el movimiento ecologista?

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30.07.2026

Yo me crie siendo niño viendo a los integrantes del Rainbow Warrior, el barco de Greenpeace, jugándose la vida para evitar vertidos nucleares en las costas gallegas. Eso era el año 1981. Yo tenía 10 años y mi corazón y mi mente son ecologistas. He defendido toda mi vida la transición climática y la sigo defendiendo. He participado activamente en Naciones Unidas, en la Agenda 2030, asesorando a varios gobiernos de América Latina en el desarrollo de energías renovables como principal estrategia de su política industrial, donde el coste energético es determinante. Pero reconozco que, en la actualidad, soy intolerante a la mayoría de organizaciones ecologistas en España y en Europa.

Estoy disfrutando de mis vacaciones en el Caribe mexicano y siguiendo con tristeza desde la distancia cómo arde España y, especialmente, la sierra de Gredos, donde fui de niño a varios campamentos en el valle del Tiemblo y me encanta volver siempre que puedo, especialmente en otoño, a disfrutar de sus maravillosos hayedos y bosques de castaños. No soporto ya la matraca política de Pedro Sánchez y sus ministros promoviendo un pacto sobre la emergencia climática. España ha reducido un 30 % las emisiones de dióxido de carbono desde el año 2000 y China explica el 65 % del crecimiento de las emisiones globales que aceleran el cambio climático. Si el presidente quiere firmar un pacto contra la emergencia climática, que se lo exija a Xi Jinping, no le volverá a invitar a visitar China y se acabará el buen rollo que tienen ambos gobiernos para situarnos entre los países hostiles.

Pero lo que me ha cabreado enormemente y me ha incitado a escribir ha sido un artículo que ha publicado este lunes El Confidencial, titulado "Arcas llenas, pueblos vacíos". El reportaje es en Hornillos del Cerrato, en la misma comarca que nació mi abuelo y a escasos kilómetros de donde yo nací, en la ciudad de Palencia, y me llamó la atención.........

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