La asesina del cartero, esa etarra compasiva
Tan compasiva era, que le pegaron tres tiros al cartero desarmado que gritaba de pánico en la calle cuando los vio llegar. La conocían por el apodo, Anboto, pero su nombre de asesina es Soledad Iparraguirre. No crea el lector que hablamos de hechos pretéritos, de expedientes amarillentos por el paso del tiempo, que esto no es Memoria Histórica, esta es Memoria Contemporánea, que se diferencia de la anterior en que, en este caso, se busca la reparación de los asesinos, no el repudio de las alimañas. Para la Memoria Histórica, se ha creado una comisión de diez juristas, presididos por Baltasar Garzón, para que esclarezca "las violaciones de los derechos humanos durante la Guerra y la dictadura", como dicta la Ley que cínicamente se llama ‘Memoria Democrática’. Por el contrario, para la Memoria Contemporánea, que no está recogida en ninguna ley, lo que existe es una deferencia hacia los asesinos para que vuelvan cuanto antes a la sociedad.
Lleva por título el inquietante nombre de "justicia restaurativa" y permite la salida de prisión de etarras encarcelados muchas décadas antes de cumplir su condena. Aquí no se persigue esclarecer los 370 asesinatos de la banda terrorista ETA que siguen sin resolverse, ni tampoco se les exige a los etarras que colaboren con la Justicia. Tampoco se fomenta el conocimiento de la barbarie terrorista, de cómo atemorizaron a toda la sociedad española durante décadas. En algún documental de Iñaki Arteta aparecen jóvenes universitarios a los que se les ha inculcado que ETA fue una banda de resistencia del pueblo vasco contra la dictadura franquista. Por eso,........
